Testimonios

Para nosotros es importante crear este espacio de testimonios en donde se compartan las experiencias y los resultados del proceso terapéutico con Biomnémica.

Agradezco la oportunidad que me brinda la terapeuta Martha C. López- Araiza Glez., para compartir mi experiencia como paciente de Biomnémica.

Soy una mujer de 60 años, muy activa con logros profesionales y familiares, que ha padecido ataques de pánico y algunos periodos intermitentes de angustia.

Soy socióloga y mi actividad profesional la enfoqué al área de la medicina. Es decir, al estudio del fenómeno de la salud-enfermedad desde una perspectiva más amplia. Desde hace 26 años he utilizado únicamente la homeopatía como terapéutica para resolver   mis padecimientos, afortunadamente teniendo excelentes resultados.

He estado en varias sicoterapias con especialistas honestos y muy competentes de psicoanálisis, psicodrama, índigo y de hipnosis consciente, obteniendo avances significativos, pero sin haber logrado la superación de mi padecimiento que es el pánico.

Hace cuatro meses con el afán de tocar una puerta mas, llegue al consultorio de Martha C. López Araiza teniendo en mente la información de los conceptos sobre la memoria celular, sin embargo les he de confesar que no entendía absolutamente nada.

A lo largo de las sesiones, y por lo que he vivido en ellas, he estado descubriendo lo que es la memoria celular.

Que experiencia tan valiosa porque en este corto tiempo, he aprendido a disminuir el pánico con la técnica de la Biomnémica.

Por pánico me refiero a esos eventos que muchas personas también padecen, en donde se activa un switch y se sufre de un estado de pérdida de control, con taquicardia, sudoraciones, falta de aire, opresión fuerte en el pecho, disminución de tono muscular y casi desmayo. Estos síntomas se han ido desapareciendo con el trabajo de esta técnica que me ha enseñado a activar el mecanismo de autorregulación de mi cuerpo. A solo cuatro meses de estar en esta disciplina sicoterapéutica vencí un gran reto, porque pude realizar un largo viaje sin experimentar la acostumbrada angustia- claustrofóbica de subir a los aviones.

Por mi formación como socióloga médica y por ser una persona muy inquieta, he estado en la búsqueda de alternativas terapéuticas que rescaten la capacidad natural de la autocuración por eso hago uso de la homeopatía desde hace tanto tiempo. ¿Por qué hablar solamente de ecología y del rescate del equilibrio de la naturaleza pensando únicamente en el medio ambiente? Si no nos gusta nuestro entorno, el cambio debemos comenzarlo con nosotros mismos. Es importante empezar desde la casa, que es nuestro propio cuerpo y nuestra mente. Es importante anular la idea de que las soluciones rápidas son las efectivas, y aceptar con compromiso que la   salud implica un proceso de restablecimiento a través de la regulación natural. En la actualidad, cada día se reconoce que la mayoría de las enfermedades son de origen psicosomático. Pero desafortunadamente el ritmo tan acelerado de vida nos ha llevado a buscar soluciones rápidas y ajenas al origen del problema.  

La Biomnémica siento que incide a un nivel distinto de las sicoterapias convencionales, dándonos herramientas para resolver los problemas que se generaron en las etapas de acción inhibida del individuo y por lo tanto requieren de abordarse de manera diferente. En mi caso el pánico que padecí durante mi vida, al parecer, tuvo su origen en la etapa de antes de mi nacimiento.

Saben, para mi fue un descubrimiento invaluable hacer conciencia que el miedo del miedo que generaba mi pánico, es posible eliminarlo, con los recursos de mi propio cuerpo de manera natural por medio del lenguaje.

Cada sociedad a lo largo de la historia ha tenido una visión y una respuesta diferente respecto a la salud-enfermedad. La Biomnemica es una terapia que surge como una opción para resolver la problemática de salud-enfermedad de una sociedad en donde los individuos están teniendo perdida de su identidad, porque vivimos en una sociedad enfocada a las grandes masas. Es una sociedad totalmente despersonalizada. La Biomnémica nos introduce a un mundo en donde el ser humano tiene la posibilidad de tomar el control de si mismo, mirándose, sintiendo su cuerpo, aprendiendo a disparar su mecanismo de homeostasis natural y así pudiendo enriquecer su vida y por consecuencia la de los demás. Un punto de vista diferente, que simplemente complementa y no se opone a lo ya existente.................

Me maravilla que estoy enderezando un tronco de más de 60 años, con el apoyo de Martha López Araiza y la Biomnémica. Muchas gracias.

¿Quién dice que no es posible realizar cambios? Los invito a que lo intenten

LT

Los motivos que me llevaron a buscar ayuda terapéutica son: me da mucho miedo cuando manejo en carretera. Cuando alguien más maneja,  siento que va muy rápido, me sucede más cuando es alguien de mi familia, como que asumo la responsabilidad de lo que va a pasar, me imagino un accidente, o simplemente que algo malo va a pasar. Si los dos puntos anteriores se dan en la noche mi miedo aumenta.

Cuando inicie la terapia recuerdo momentos realmente dramáticos en los cuales mi esposo iba manejando y yo sentía que chocábamos, que los tráiler se nos venían encima, yo decía ya me voy a dejar morir, me dolía el estómago, me sudaban las manos, el corazón me palpitaba fuerte, era realmente un sufrir cuando viajaba.  Aunque yo veía el velocímetro que estaba a 80- 100 km por hora, yo sentía que iba súper rápido, me la pasaba diciéndole, ya bájale, vamos muy rápido, no rebases.  Pensar en viajar de noche era imposible.  Si yo tenía que viajar por motivos de trabajo, desde días antes me empezaba a martirizar y a ver la forma de cómo podía evitarlo, ya fuera enviando a alguien más, aplazando la fecha, viajando mejor en camión y alguna otra cosa que se me ocurriera.  Esto me llego a ocurrir muchas veces.

Ahora después de muchas sesiones de terapia, he mejorado en varios aspectos, los cuales describo a continuación:

  • Ahora después de muchas sesiones de terapia, he mejorado en varios aspectos, los cuales describo a continuación:
  • He mejorado mucho con respecto a preocuparme con muchos días de anticipación cuando voy a viajar;  si yo voy a manejar ya lo tomo con más tranquilidad y si va a manejar mi esposo, ya no siento que me preocupe mucho.
  • También ha disminuido la ansiedad que me daba cuando mi esposo manejaba, en el sentido de que ya no lo estoy molestando constantemente de ya bájale, vas muy rápido etc. Aunque todavía  veo el velocímetro, siento que las sensaciones de que vamos a chocar o de que va a ocurrir un accidente han disminuido.
  • Mi esposo ha notado mucho el cambio y  me lo comenta, en donde siente que ya no lo estoy presionando tanto.
  • Ya me he atrevido a que viajemos de noche una que otra ocasión, lo cual antes para mi era impensable.
  • La terapia también me trajo como mejora (que aunque no era el motivo de la terapia, pero fue un gran beneficio para mi), que antes no me gustaba andar en bicicleta donde había varias personas, sentía que las podía atropellar o que no me podría parar y ahora eso ya no me preocupa puedo andar entre ellas sin sentir ese temor y disfrutarlo mucho.

Todo empezó cuando falleció mi papá, y años después mi tío, de un infarto. Ambos fallecieron en mis brazos. Días después, sentí en carne propia los síntomas de un infarto, sentí miedo y pensé que me infartaba. Tales fueron mis sensaciones que fui inmediatamente a Urgencias del hospital de Cardiología.

Me hicieron los estudios de rutina y todo estaba bien, los médicos me dijeron que estaba completamente sano del corazón. Allí comenzó mi sufrimiento porque a pesar del diagnóstico que me dieron yo seguía sintiendo que en cualquier momento me iba a dar un infarto, igual que a mi padre y a mi tío. La mía ya no fue una vida normal, no podía salir solo, hacer mis actividades regulares, dejé de trabajar, no tenía vida social, no podía dormir, descuidé a mi familia, no podía comer tranquilo y llegué a llorar de desesperación, miedo e impotencia.

Algo tenía que hacer: acudí a muchos médicos, cardiólogos, psiquiatras, fui con brujos, psicoanalistas, alcohólicos anónimos, 4º y 5º pasos, neuróticos anónimos, practiqué yoga, etc. ya no sabía que hacer, me estaba volviendo loco y recurrentemente tenía las sensaciones de estar sufriendo un infarto. Había desesperado a toda mi familia a cualquier hora iba a cardiología y cuando les avisaba yo ya estaba en el hospital, ellos no sabían que hacer. Así pasé un año, con miedo de salir solo, con angustia constante de que me fuera a dar un infarto y con una gran desesperación de no sentir mejoría con todo lo que intenté. El diagnóstico psiquiátrico que me dieron fue que tenía crisis de angustia. Me la pasé visitando médicos y terapias hasta que alguien me hablo de la biomnémica y dije “otra terapia más” pero saqué una cita. Al inicio no creía en esta terapia, porque no podía dejar de pensar un solo momento en el infarto y me preguntaba: “¿habrá algo que haga que deje de pensar en el infarto?”. Con cada sesión de terapia biomnémica, sin darme cuenta, dejé de pensar que me iba a infartar, estaba distraído con otras cosas y ya no pensaba en el infarto poco a poco fue desapareciendo ese malestar físico (presión en el pecho, taquicardia, dolor en el brazo izquierdo, falta de aire, etc.) en pocos meses empecé a recuperar una vida normal, no lo podía creer era algo sorprendente estaba feliz de tener una vida como antes, iba y venía ya sin miedos y sin ningún malestar.

Siempre he dicho que fue “la gracia de Dios” el haber conocido esta terapia, y gracias a los que la practican, gracias a la BIOMNÉMICA soy yo nuevamente y volví a nacer porque no es nada grato vivir con miedo, angustia y desesperación y es algo que no se lo deseo a nadie.

Actualmente vivo feliz a lado de mi familia desarrollándome como era antes y todo quedó en el pasado, como si solo hubiera sido una pesadilla.

Gracias.

Nunca fui muy activa ni de niña, en la adolescencia empecé a sentirme muy deprimida y sin ganas de hacer cosas. Los amigos me ayudaban a no estar encerrada en mi casa, la escuela la fui llevando sin entusiasmo, solo como una obligación.

Cuando llegó el momento de elegir carrera, yo no sabía lo que quería estudiar, hable con mis padres y me dieron oportunidad de que esperara un año para decidirme. También les pedí tomar una terapia porque me sentía muy mal, triste y sin entusiasmo. Ese fue el principio de una larga búsqueda de terapias que me pudieran ayudar con todo lo que me estaba pasando. Tomé terapia psicológica, psicoanálisis, gestalt, psicocorporal, etc. todas me ayudaron, en su oportunidad, a superar las situaciones del momento y a entender la repetición de patrones familiares.

Pero la depresión y la tristeza continuaban: cuando se agudizaban, había días enteros en los que no salía de mi cama, no contestaba el teléfono y solo dormía, cumplía con las obligaciones mínimas para salir del paso. En algunas ocasiones me sentía con mucha energía y con ganas de hacer muchas cosas, pero esa situación duraba pocos días y regresaba la depresión.

Tuve la fortuna de asistir a un evento donde dieron una conferencia del modelo terapéutico de la Biomnémica. Al escuchar en qué momento se graba la memoria celular (durante la gestación), recordé que mi madre me relató cuando estaba embarazada de mí hubo muchas complicaciones y que además nací prematura.

Pensé que ahí podría estar mi gran problema y es así como inicio terapia. A los pocos meses comencé a sentir que mi energía mejoraba y mi estado de ánimo de tristeza ya no estaba permanente. Continúe durante un par de años y mi vida se transformó totalmente. Ya no tengo depresión y los episodios de hiperactividad también bajaron. Hoy siento un buen nivel de energía que me permite hacer muchas cosas todos los días, tengo vida social con más actividades, me gusta mi trabajo y lo disfruto mucho. Otros aspectos de mi vida mejoraron como las relaciones, el sobrepeso, insomnio, etc.

Soy afortunada de haber encontrado la terapia Biomnémica pues resolvió muchas cosas en mi vida que no me permitían estar y sentirme bien.